domingo, 12 de mayo de 2013
El llanto más fuerte que a penas se escuchaba
Entramos juntos a ese túnel lleno de luz... sí, había tanta luz que dolía, conseguía tener los huesos rotos con cada paso que daba y a pesar de que el dolor me partía mi silencio era más fuerte que cualquier cosa... en cambio tú, inmóvil... gritabas y sólo mis oídos podían escucharte, solo los ojos de mi alma rota podían abrazarte y odiarte a la misma vez... pero nada importaba, ambos seguimos andando.
Recuerdo haberte visto danzando, despacito, lejano, diminuto... y yo lloraba al ver tanta belleza, lloraba fingiendo un futuro, pero confieso... me aterraba.
He visto morir a tanta gente, me he visto morir tantas veces también.
El corazón se me iba enfriando, las palmas de mis manos iban sangrando, mis ojos se cerraban y mi cuerpo perdía fuerza, ya no había luz, mis huesos se derretían, mi piel quemaba pero mi corazón seguía gélido. Era la ira, era el recuerdo del compás perfecto de tus latidos atravesando mis sienes lo que hacía que me descontrole aún más... pero en silencio, siempre en silencio. Hemos muertos juntos, entre tantas voces... al son de la misma tristeza, al ritmo del mismo sonido electrizante... con mi falso equilibrio, con tu "no entender". Con hielo en mi corazón, amor mio, amor que fue MIO, MIO, MIO!
sábado, 4 de mayo de 2013
Eres
Porque a tus vivos ojos nadie les gana y le temen todos, empezando por mi. Porque tu olor llega hasta aquí, veneno que gime entre mis labios, gruta que anda sin manos, ciempiés que se arrastra en mi cráneo... Tú, frío como el invierno pasado, tú, el malagradecido, cruel y bello! Eres esa patética agonía que agrieta mi piel, eres miel, eres hiel sobretodo. Eres lodo, cieno, cielo, todo.
Silencio! La luz se apagará
Está nerviosa, le sudan las manos, tiembla y se agita... No presta atención, la mirada se le pierde, sonríe entre dientes, la duda crece y su boca se cierra aún más. Recuerdas las mañanas frías llenas de soledad, con los brazos abiertos esperándolo todo. Se enoja, grita, muerde bruscamente sus labios, sangra, se enfurece, lucha, vomita, llora. SILENCIO... A nadie le gusta esa fiesta, hay demasiada gente pero la bulla no se escucha. La gente grita bajo el agua y el agua se vuelve sal. MIEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRDAAAAAA AAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!! roiueghoierhioerjhoieojeotjpoj tereotpjoprtjortjpowrtjpwrptjp ortjpowsropjoprywrekjrghiowett eiotioiotrhoir y34uhbystjrstjry1OIIOjhiogbt!! !!!!!frtgjwsryk. SIN LUZ.
Puta infeliz
Sus ojos eran sus senos y su ombligo su boca, era como un mar morado aunque lila y calmado, en medio de tanta mierda. Sus párpados caían, ella se enfermaba y lloraba y su ombligo se mojaba. Sus labios las orillas de su ombligo temblaban, se agrietaban... Y desde lo alto alguien la miraba inmóvil, triste, ardiente, iracunda pero débil, exclamando fuerzas, exclamando venganza. Era ella, la infeliz. La puta infeliz. La maldita puta infeliz.
jueves, 28 de febrero de 2013
Sueño I
Me
puse a caminar un tanto desorientada, sentí una inquietante lentitud en mis
piernas, como suele pasar en los sueños, a veces. Claro, te das cuenta solo al
despertar.
Estabas
casi de espaldas, porque podía ver ligeramente tu perfil, tu lindo perfil.
Estabas estacionado, sentado sobre una bicicleta negra, un tanto vieja, con un
pie sobre un pedal y el otro en el suelo, como quien lo utiliza para
equilibrarse, como quien utiliza el pie como un freno. Tenías el cabello corto,
abundante barba negra y brillante por los últimos rayos del sol de esa tarde… absolutamente
desconocida para mí. Sí, eras tú, al borde de un río, tan apuesto. Te veías con
tanto estilo que me excitaba a lo lejos.
Fumabas
un cigarro, mirabas delante de ti como buscando a alguien, parecías ansioso. Me
iba acercando e iba sintiendo como si hubiera
una fiesta en mis entrañas, cada paso que daba el volumen aumentaba y la bulla
era cada vez más fuerte, sentía música dentro de mí. Y me gustaba, mis pasos se
iban volviendo torpes, nerviosos, inexactos pero seguía caminando hacia a ti.
Botabas el humo, mirabas al suelo, mirabas al río, mirabas tu pie que era el
freno, también mirabas atrás pero lo hacías tan rápido que ni me veías, no
mirabas hacia atrás en realidad, era solo un afán de angustia. Era ansia.
Y al
fin llegué y me acerqué, y grité: Frank!!!!!!!!!!! Grité casi en tu cara, cerca
de tu nariz. Sí, más cerca de tu nariz que de tu boca. Yo estaba tan contenta,
tan apasionada, tan satisfecha… hasta que… luego de ver solo lo que me dejaba
ver la emoción, pude notar tu rostro, todo el… estabas un tanto molesto, fumaste
la última piteada del pucho y lo botaste bruscamente, lo pisaste y lo pateaste,
y enseguida dijiste (con un tono más o menos alto): “Puta, qué manera de
demorarte ah…” Y yo, lejos de la cercana exaltación que había sentido al verte,
desconcertada dije: Qué…?
Y
desperté, ahí acabó mi sueño.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)