sábado, 4 de mayo de 2013

Puta infeliz

Sus ojos eran sus senos y su ombligo su boca, era como un mar morado aunque lila y calmado, en medio de tanta mierda. Sus párpados caían, ella se enfermaba y lloraba y su ombligo se mojaba. Sus labios las orillas de su ombligo temblaban, se agrietaban... Y desde lo alto alguien la miraba inmóvil, triste, ardiente, iracunda pero débil, exclamando fuerzas, exclamando venganza. Era ella, la infeliz. La puta infeliz. La maldita puta infeliz.

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