domingo, 12 de mayo de 2013
El llanto más fuerte que a penas se escuchaba
Entramos juntos a ese túnel lleno de luz... sí, había tanta luz que dolía, conseguía tener los huesos rotos con cada paso que daba y a pesar de que el dolor me partía mi silencio era más fuerte que cualquier cosa... en cambio tú, inmóvil... gritabas y sólo mis oídos podían escucharte, solo los ojos de mi alma rota podían abrazarte y odiarte a la misma vez... pero nada importaba, ambos seguimos andando.
Recuerdo haberte visto danzando, despacito, lejano, diminuto... y yo lloraba al ver tanta belleza, lloraba fingiendo un futuro, pero confieso... me aterraba.
He visto morir a tanta gente, me he visto morir tantas veces también.
El corazón se me iba enfriando, las palmas de mis manos iban sangrando, mis ojos se cerraban y mi cuerpo perdía fuerza, ya no había luz, mis huesos se derretían, mi piel quemaba pero mi corazón seguía gélido. Era la ira, era el recuerdo del compás perfecto de tus latidos atravesando mis sienes lo que hacía que me descontrole aún más... pero en silencio, siempre en silencio. Hemos muertos juntos, entre tantas voces... al son de la misma tristeza, al ritmo del mismo sonido electrizante... con mi falso equilibrio, con tu "no entender". Con hielo en mi corazón, amor mio, amor que fue MIO, MIO, MIO!
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