lunes, 31 de marzo de 2014

Heme aquí, eximida, perdida en un ramal

Llegué. Entré al salón marrón con dificultad. Todo brillaba demasiado. Sentí temblor en mis piernas, ligeros movimientos intentando traicionarme. El aire parecía no entrar bien a mis pulmones. Yo vacilaba y me enrojecía. Mi densa saliva interrumpía mi fluidez. Las literas estaban húmedas y aún habían gotas intactas en los cristales. El tiempo se había detenido en ese espacio, en ese único lugar. Vi transcurrir la vida en un solo lugar. Me agrieté, me confundí, me sacudí y entré en transición. Dejé de temblar.
Un anciano bailaba con la lengua afuera. Todos reían. Yo sonreí...
Mi padre jugaba con las cenizas de su cigarrillo con el afán de distraerse un poco, mientras la mirada tormentosa de mi madre lo amenazaba con esos dos ojos, uno más grande que el otro, para que la sacara a bailar. Nunca lo hizo. Yo reí...
Señalaste un pómulo mío, resaltaste su tono rojizo y me hundí. Ella me miraba discreta pero inquieta, y escondía sus retorcidos dientes bajo la manga de su saco. Pensé que era una mujer muy desatinada por usar saco en tanto calor... ustedes saben, las luces, las velas, el tumulto, el humo... las hornillas encendidas, el vapor... pero el ladrido del Chusco bloqueó toda mi intención de buscarle una respuesta coherente. La olvidé. 
Shirley bailaba, sosteniendo su panza como si fuera a caerse, acariciando sus laterales, invadida por la emoción, ella echó a llorar y Elvis le besaba los cabellos. Volví a sonreír, casi casi con una sensación ridícula.
El muchacho español, andrógino, junto a su hermano mayor, también español y mucho más andrógino, era como las gotas en las literas. 
Me aburrí. Cerré mis ojos y te vi, eras tú palpitando entre tanta blancura con tonos azulinos, eras tú, tan breve pero profundo, tan subjetivo... tajante, tan fríamente cálido... Eras tú, temblando. Eras tú, mirándome. 
Sentí dedos hincando mis hombros, era una clara e incisiva invitación a la realidad... No hice caso, nunca hago caso.
Y heme aquí, eximida, arrullada con mi propio canto, perdida en un ramal... aún con los ojos pegados. Deseándote... deseándote tanto.

domingo, 12 de mayo de 2013

El llanto más fuerte que a penas se escuchaba


Entramos juntos a ese túnel lleno de luz... sí, había tanta luz que dolía, conseguía tener los huesos rotos con cada paso que daba y a pesar de que el dolor me partía mi silencio era más fuerte que cualquier cosa... en cambio tú, inmóvil... gritabas y sólo mis oídos podían escucharte, solo los ojos de mi alma rota podían abrazarte y odiarte a la misma vez... pero nada importaba, ambos seguimos andando.
Recuerdo haberte visto danzando, despacito, lejano, diminuto... y yo lloraba al ver tanta belleza, lloraba fingiendo un futuro, pero confieso... me aterraba.
He visto morir a tanta gente, me he visto morir tantas veces también.
El corazón se me iba enfriando, las palmas de mis manos iban sangrando, mis ojos se cerraban y mi cuerpo perdía fuerza, ya no había luz, mis huesos se derretían, mi piel quemaba pero mi corazón seguía gélido. Era la ira, era el recuerdo del compás perfecto de tus latidos atravesando mis sienes lo que hacía que me descontrole aún más... pero en silencio, siempre en silencio. Hemos muertos juntos, entre tantas voces... al son de la misma tristeza, al ritmo del mismo sonido electrizante... con mi falso equilibrio, con tu "no entender". Con hielo en mi corazón, amor mio, amor que fue MIO, MIO, MIO!

sábado, 4 de mayo de 2013

Eres

Porque a tus vivos ojos nadie les gana y le temen todos, empezando por mi. Porque tu olor llega hasta aquí, veneno que gime entre mis labios, gruta que anda sin manos, ciempiés que se arrastra en mi cráneo... Tú, frío como el invierno pasado, tú, el malagradecido, cruel y bello! Eres esa patética agonía que agrieta mi piel, eres miel, eres hiel sobretodo. Eres lodo, cieno, cielo, todo.

Silencio! La luz se apagará

Está nerviosa, le sudan las manos, tiembla y se agita... No presta atención, la mirada se le pierde, sonríe entre dientes, la duda crece y su boca se cierra aún más. Recuerdas las mañanas frías llenas de soledad, con los brazos abiertos esperándolo todo. Se enoja, grita, muerde bruscamente sus labios, sangra, se enfurece, lucha, vomita, llora. SILENCIO... A nadie le gusta esa fiesta, hay demasiada gente pero la bulla no se escucha. La gente grita bajo el agua y el agua se vuelve sal. MIEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRDAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! roiueghoierhioerjhoieojeotjpojtereotpjoprtjortjpowrtjpwrptjportjpowsropjoprywrekjrghiowetteiotioiotrhoir y34uhbystjrstjry1OIIOjhiogbt!!!!!!!frtgjwsryk. SIN LUZ.

Puta infeliz

Sus ojos eran sus senos y su ombligo su boca, era como un mar morado aunque lila y calmado, en medio de tanta mierda. Sus párpados caían, ella se enfermaba y lloraba y su ombligo se mojaba. Sus labios las orillas de su ombligo temblaban, se agrietaban... Y desde lo alto alguien la miraba inmóvil, triste, ardiente, iracunda pero débil, exclamando fuerzas, exclamando venganza. Era ella, la infeliz. La puta infeliz. La maldita puta infeliz.

jueves, 28 de febrero de 2013

Sueño I


Me puse a caminar un tanto desorientada, sentí una inquietante lentitud en mis piernas, como suele pasar en los sueños, a veces. Claro, te das cuenta solo al despertar.
Estabas casi de espaldas, porque podía ver ligeramente tu perfil, tu lindo perfil. Estabas estacionado, sentado sobre una bicicleta negra, un tanto vieja, con un pie sobre un pedal y el otro en el suelo, como quien lo utiliza para equilibrarse, como quien utiliza el pie como un freno. Tenías el cabello corto, abundante barba negra y brillante por los últimos rayos del sol de esa tarde… absolutamente desconocida para mí. Sí, eras tú, al borde de un río, tan apuesto. Te veías con tanto estilo que me excitaba a lo lejos.
Fumabas un cigarro, mirabas delante de ti como buscando a alguien, parecías ansioso. Me iba  acercando e iba sintiendo como si hubiera una fiesta en mis entrañas, cada paso que daba el volumen aumentaba y la bulla era cada vez más fuerte, sentía música dentro de mí. Y me gustaba, mis pasos se iban volviendo torpes, nerviosos, inexactos pero seguía caminando hacia a ti. Botabas el humo, mirabas al suelo, mirabas al río, mirabas tu pie que era el freno, también mirabas atrás pero lo hacías tan rápido que ni me veías, no mirabas hacia atrás en realidad, era solo un afán de angustia. Era ansia.
Y al fin llegué y me acerqué, y grité: Frank!!!!!!!!!!! Grité casi en tu cara, cerca de tu nariz. Sí, más cerca de tu nariz que de tu boca. Yo estaba tan contenta, tan apasionada, tan satisfecha… hasta que… luego de ver solo lo que me dejaba ver la emoción, pude notar tu rostro, todo el… estabas un tanto molesto, fumaste la última piteada del pucho y lo botaste bruscamente, lo pisaste y lo pateaste, y enseguida dijiste (con un tono más o menos alto): “Puta, qué manera de demorarte ah…” Y yo, lejos de la cercana exaltación que había sentido al verte, desconcertada dije: Qué…?
Y desperté, ahí acabó mi sueño.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Entre tú y yo solo hay ausencia


Aquí, entre tú y yo, ahora y con el correr del tiempo,
no hay más que historias de amor repetidas,
besos y caricias que ya conocemos muy bien,
manías y juegos para engañarnos a nosotros mismos
con el perfecto descaro.
Aquí, entre tú y yo, no hay nada nuevo, cariño.
Hay promesas ya prometidas por otros, ecos nada más.
Aquí, entre tú y yo las mentiras son verdades
que ya no nos afectan tanto.
Aquí, entre tú y yo, sólo hay intentos vanos, mi amor.
A partir de hoy solo hay ganas de seguir adelante,
porque atrás está todo, y todo queremos olvidarlo.
Es como cuando al desnudarte, antes ya supiera de
la marca invisible que llevas en la piel.
Hay un nombre, un recuerdo, una sonrisa.
Una piel sobre la piel.
Un suspiro, un gemido, un aroma, amor.
Aquí, entre tú y yo, no hay más que efímeros latidos,
un apodo, una imagen, una risa.
Un cuerpo sobre otro cuerpo.
Un ahogo, un grito, un olor, pasión.
Placer, mi amor.